Desde Derecho al tiempo, Chile, Noviembre 2019

Nacimos como agrupación trabajando por la ley de imprescriptibilidad del Abuso sexual infantil que fue promulgada en Chile este 2019. Ese logro fue gracias a la generosidad de una comunidad país que dio su apoyo transversal, y muy especialmente, gracias al compromiso de sobrevivientes adultos que se apostaron en este cometido, entendiendo que el cuidado urgente era para las nuevas generaciones, víctimas niños y niñas que necesitan su derecho al tiempo.

En esta etapa que atravesamos como país, recordamos el importante camino que recorrimos no sólo desde el imperativo de la justicia y los derechos humanos, sino también desde una ética del cuidado, inseparable, que va más allá de la pregunta de ¿qué es lo justo? hacia la pregunta de ¿qué cuida más y cómo ayudamos a materializar ese cuidado?

Con emoción, con humildad, aprendimos en nuestra trayectoria marcada por el cuidado ético y el espíritu de tender puentes –aun en los momentos más duros y de mayor disenso- que el diálogo y la acción conjunta, efectivamente pueden ser las mejores herramientas para lograr avances en las vidas de personas y del bien común. Estos logros difícilmente se darán en medio de violaciones a los derechos humanos, violencias, mezquindades, desidias, y agravios a la dignidad de las personas–de responsabilidad de quien sea: autoridad, fuerzas de orden, clase política, empresariado, o nosotros ciudadanos- entre los cuales se cuentan las injusticias y profundas desigualdades que constituyen un fracaso del cuidado y necesitan respuesta urgente en nuestro país.

Estamos conscientes de que habrá procesos que requieren tiempo –y no olvidamos que en treinta años hay corresponsabilidad de todas las coaliciones que han gobernado, en no haber actuado con mayor humanidad y urgencia- pero esperamos que también, a la par, se responda con la mayor celeridad posible en aquellas transformaciones que hoy sí pueden activarse con apoyo y  voluntad del Ejecutivo y del Congreso, por el bien de quienes más han sufrido y continúan sufriendo daños a sus vidas debido a la inequidad. No olvidemos que esta crisis se desencadena desde ese pedido del cuerpo y el corazón cansado de la ciudadanía; y desde la añoranza y el deseo de vivir una vida buena, donde nuestras vulnerabilidades humanas no tengan que ser motivo de desesperación y miedo.

Siendo muy claros en nuestra condena a violaciones de derechos humanos, y en nuestra gratitud y apoyo a organismos como la Defensoría de la Niñez y el INDH por su tremenda labor, no podemos restarnos de los imperativos de cuidado humano y de la democracia que hoy enfrentamos como sociedad, pues entendemos que toda ausencia es una opción y una que arriesga avalar mayores daños. Por eso nos ponemos a disposición del gobierno, el Congreso, de las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía, para desde nuestro lugar, aportar en todo lo que pueda significar avances para un nuevo pacto social y hacia una nueva Constitución. Porque nos necesitamos todos.

 

Paola Caroca                                        Pablo Becerra
Francisca Schweitzer                            Josefina Mora
Gonzalo Chaparro                                Vinka Jackson
Ignacio Fuentes                                    Nicolás Espejo
   Rodrigo Venegas