Declaración Derecho al Tiempo (D.A.T.)

Sábado 06 de Junio de 2020.

En conocimiento de la imputación realizada por una abogada mediante una plataforma de redes sociales, contra un abogado colaborador de la causa por la ley de imprescriptibilidad ASI, queremos expresar nuestra conmoción y reafirmar, muy clara y asertivamente, nuestra vocación de cuidado ético que es y siempre será indivisible del irrestricto respeto por el ejercicio responsable de la denuncia, y por las acciones de justicia que puedan sucederse, así como por su desarrollo y sus conclusiones.

Como colectivo que reúne a profesionales de salud, educación, justicia, comunicaciones y las artes, D.A.T. nace y ha crecido en la lucha por avanzar los derechos de justicia y reparación para víctimas y sobrevivientes de abuso sexual infantil (A.S.I.), desde la ética del cuidado. Nuestro trabajo primordial ha sido en torno a la legislación por la imprescriptibilidad de delitos sexuales contra la infancia que, desde el 18 de julio de 2019, es ley de la República. Dicha ley garantiza el derecho a la denuncia ante la justicia para víctimas de A.S.I., favoreciendo procesos de reparación traumática que hasta 2019 habían sido dificultados o impedidos por plazos de prescripción revictimizantes y no inclusivos de evidencias científicas sobre el abuso sexual de niños y niñas (los más indefensos de toda la población). Esto constituye un avance enorme junto a la ley de Entrevistas Videograbadas y otras que buscan fortalecer el cuidado de las víctimas de A.S.I. durante procesos de justicia. Justicia que, aun imperfecta y desmoralizante muchas veces, sigue siendo la herramienta de una sociedad civilizada y democrática, como hemos señalado en incontables ocasiones y por diversos medios.

Hemos recorrido largos caminos las víctimas, sobrevivientes y la sociedad civil, para comprender las devastadoras consecuencias del A.S.I. durante la niñez y proyectadas al ciclo vital, y continuamos luchando por su prevención, y por el pleno acceso a justicia y reparación. Creemos que este camino se cuida, se defiende, el abuso debe tratarse seriamente y ello requiere apoyos muy concretos de un mundo adulto al que hemos llamado, implorado muchas veces, a colaborar en que las denuncias por delitos sexuales sean efectuadas responsablemente. Esto es, formuladas vía cauces formales, en el marco del estado de derecho, y evitando sustituir dicho espacio por redes sociales, internet, funas u otros procedimientos para canalizar acusaciones –verosímiles o no, verdaderas o falsas- que hemos observado pueden significar importantes retrocesos en trayectorias de acceso a justicia ya logradas para niñas y niños víctimas de A.S.I., a quienes dedicamos nuestros mayores esfuerzos.

Si insistimos en una ética del cuidado humano y en el ejercicio responsable de la denuncia ante la justicia, es precisamente por una voluntad incondicional de apoyo y acompañamiento a las víctimas que son nuestra preocupación central. Tal como reprochamos el abuso, es categórico nuestro compromiso de jamás endosar ni condonar, bajo ningún pretexto, la victimización secundaria que puede darse en diversos entornos, y en prácticas como la utilización y exhibición de víctimas en disecciones públicas o mediáticas que casi siempre resultan revictimizantes –también para familias, seres queridos, y comunidades-. Denunciar ante la justicia es un derecho esencial, y es nuestra obligación permanente velar porque este derecho sea no sólo ejercido, sino además defendido y fortalecido, cuidando procesos humanos, y en protección inequívoca de las niñas, niños, jóvenes, y personas adultas afectadas.

Los estándares que orientan nuestro trabajo han sido los mismos durante años, y en toda circunstancia.

En la aspiración de seguir aportando a la construcción de una cultura de cuidado de la mano de la justicia,

Agrupación Derecho al Tiempo