Cambio histórico: abuso sexual imprescriptible en Chile

El pasado 19 de junio en comisión mixta, se ratificó la imprescriptibilidad del abuso sexual infantil (ASI) y la ley pasa a su cuarto trámite y final. No fue aprobada la indicación retroactiva para delitos ocurridos desde la entrada en vigencia de la Convención de Derechos del Niño ( CDN, 1990) que establece irrenunciables obligaciones del Estado Chileno en materia de protección y justicia para víctimas de ASI.

Sabíamos era difícil, pero siempre se guardan esperanzas. Si como sociedad consensuamos que no debe existir un límite de tiempo para denunciar crímenes sexuales contra los más indefensos, es sólo razonable pensar que esa definición sea incondicional, hacia adelante y hacia atrás. No son distintos los cuerpos, el daño ni las vidas trasgredidas hace cincuenta años, o hace una semana; ni cambia la fenomenología del ASI, ni las consecuencias graves y perdurables del trauma (un crimen en evolución, permanente). Por eso, y aunque estábamos muy claros en que el PL siempre fue sólo de imprescriptibilidad, no podíamos renunciar al deseo vital de encontrar soluciones para todos los hombres y mujeres sobrevivientes, de todas las edades, que nunca tuvieron justicia.

Desde esa necesidad, mucho valoramos que luego de la suma urgencia del Ejecutivo –conferida en mayo 2018-, dos mujeres, las senadoras Carolina Goic y Ximena Rincón, presentaran las primeras indicaciones de retroactividad que fueron analizadas en la Comisión de Constitución del Senado durante todo 2018. Las fórmulas más recientes surgieron en la Comisión de Constitución de la Cámara, en abril pasado, con la indicación relativa a la CDN del diputado René Saffirio, y junto a Matías Walker, la que presentaron el pasado 19 de junio en Comisión mixta, y que ya se había discutido en el Senado en su momento. Dicha propuesta señalaba algo que ya es posible en nuestra legislación, tal cual se demostró en el caso Karadima, a pesar de que los abusos hubiesen prescrito: es obligación del Estado de Chile, a través de sus Tribunales de Justicia al menos investigar los hechos que se denuncien y que puedan resultar constitutivos de delitos o afectar los derechos de las personas. Este camino existe y es exigible.

Tanto en 2018, como durante estos meses de 2019, en relación a la retroactividad, la conclusión reiterada una y otra vez fue que ésta no era posible en razón de argumentos jurídicos y limitantes establecidas por la Constitución (y la posibilidad de llegar al TC), insalvables por ahora. Insistir en ello, podía significar sólo más demoras en la tramitación mientras cada día, en nuestro país, más de cincuenta niños y niñas que viven abusos, quedarían privados del derecho al tiempo, objetivo fundamental del PL desde sus orígenes. Más allá de nuestros deseos y argumentos, las resoluciones contrarias a las indicaciones retroactivas no las entendemos como un “nunca”, sino como un “todavía no”. Puede haber otras alternativas, o tiempos de maduración, pero el camino ya se ha abierto y las posiciones a favor o en contra de una u otra indicación retroactiva –de aquellas evaluadas en las comisiones de Constitución del Senado y la Cámara, y finalmente en la Comisión mixta- no creemos sean motivo para demonizar a nadie, ni para sentirse derrotados. 

No olvidamos por un momento lo que ha significado llegar aquí en más de una década de tesón y trabajo responsable. Y recordaremos por siempre que, desde el apoyo y la suma urgencia del Ejecutivo en 2018, en todas las instancias, integrantes del Senado y la Cámara votaron unánimemente por la imprescriptibilidad. Este es un cambio histórico –así lo hemos entendido y así nos lo han hecho ver compañeros de esta misma lucha en otros países-, y lo logrado en estos años, queremos honrarlo, agradecerlo.

Nos dijeron cuántas veces que en Chile la imprescriptibilidad sería imposible y hoy vemos con enorme emoción que muy pronto #Derechoaltiempo será ley de la república. Es una transformación mayor, significativa no sólo en lo legal, sino en nuestra mentalidad y nuestras disposiciones evolutivas como sociedad en relación al cuidado, a la forma de entender la justicia, el trauma, el abuso de niños en contextos intrafamiliares e institucionales, así como en relación a desafíos de protección, prevención y nuestra responsabilidad colectiva frente a la violencia contra la niñez. Esta ha sido, y sigue siendo una causa desde los ejes del cuidado ético y la justicia. Seguiremos creyendo que en nuestro país podemos y debemos aspirar a contar con leyes al servicio de lo humano y basadas en evidencias, y continuaremos buscando respuestas pendientes y urgentes –desde el Estado, y como sociedad- a necesidades de salud y reparación de las víctimas, y de prevención y protección de las nuevas generaciones. 

En la recta final de una significativa trayectoria, y siempre nos faltarán nombres, queremos agradecer profundamente a cada una y todas las víctimas y sobrevivientes, a las familias, a los miles de hombres y mujeres que respaldaron las cartas ciudadanas y que han acompañado esta causa en distintos momentos. También a profesionales de la salud y la justicia que con lealtad, de formas visibles y anónimas también, han nutrido este camino, y a los medios de comunicación y las redes sociales que nos acogieron siempre. Gracias al gobierno, al presidente de la república, al Ministro de Justicia y a todos quienes desde MINJUDDHH han trabajado por sacar adelante la ley, muy especialmente al abogado Sebastián Valenzuela (y desde antes). Gracias inmensas a las abogadas Eli Matthei y Josefina Mora, a Pablo Becerra, a Nicolás Espejo, por su generosa contribución en las propuestas y en la forma de enseñarnos a pensar en clave jurídica (infinita paciencia) sin separar el cuidado jamás. Durante el proceso legislativo, agradecer a los y las integrantes del parlamento que se la jugaron por esta ley cuando todo iba en contra. A sus visionarios autores, Patricio Walker, Jaime Quintana, Ximena Rincón. A Carola Goic y Matías Walker, por el compromiso contumaz. A las comisiones de Constitución. A quienes apoyaron la retroactividad, y también a quienes no, pero estuvieron dispuestos a la reflexión y el sano debate. En diversos momentos muy duros y difíciles, gracias a Karla Rubilar, Humberto Ceroni, Felipe Kast, a la valiente Erika Olivera y a Gabriel Boric y Giorgio Jackson. Al congreso de Chile que por unanimidad, en cada trámite, apoyó la imprescriptibilidad, permitiendo que el ASI no prescriba más en Chile. Por último, gratitud eterna al equipo de #derechoaltiempo por toda la energía creativa y la dedicación con amor a esta causa.

De forma transversal, con nuestras semejanzas y diferencias, hemos sido capaces de correr las barreras de lo posible. Queremos seguir construyendo en ese espíritu.

Agrupación Derecho al Tiempo.